20 de diciembre de 2012

Días en Gris y Amarillo



Era un día frío, nublado, gris… pero así eran casi todos los días de otoño en esa parte del país. Tenía la tarde libre y aprovechando que no llovía, decidió pasear por el parque, con el suelo repleto de hojas amarillas que delataban la estación en la que estaban… caminaba abstraída, pensando en mil y una cosas cuando la vibración de su smartphone anunciando un mensaje de WhatsApp la sacó de sus cavilaciones. 

-“Hola nena, dónde estás?

Su boca dibujó una sonrisa y un brillo apareció en sus ojos, ese brillo de malicia que aparecía cada vez que Mario le decía hasta las más mínima de las tonterías. 

-“Paseando por el parque, vienes?”- Le contestó inmediatamente. 

-“Uhmm mejor te espero en mi casa y vienes a echarme un polvo como tú sólo sabes, nena” -Sonrió. No hacía falta contestar.

Mario y ella eran amigos desde hacía ya cinco años, se conocieron por casualidad y entre ellos surgió al momento una conexión especial, se reían de las mismas tonterías, se entendían con tan sólo una palabra o una mirada, y él, era el único capaz de sacarle una sonrisa hasta estando de mal humor. Un día, en una fiesta y dejándose llevar por la valentía de algún chupito que otro de más, acabaron montándoselo en el asiento trasero del BMW de su padre; hacerlo con él había sido alucinante, podría arriesgarse a decir que el mejor polvo de su vida pero aún así al día siguiente no podía evitar sentirse fatal. El miedo a perderle o  a echar por la borda toda la complicidad que había entre ellos la atormentaba;  hasta que él, mucho más práctico que ella, la tranquilizo convenciéndola de que todo sería como siempre, incluso mejor, ahora  tendrían alguien con quien disfrutar del sexo sin complicaciones, sin sentimientos enrevesados, ni celos, ni posesiones… y encima era sexo del bueno. Se seguirían queriendo con locura, follarían como animales, y se apoyarían en los buenos y en los malos momentos como habían hecho hasta ahora…

Decidió atravesar  el parque para ir a casa de Mario, tenía que andar un poco más pero total ya llevaba medio camino recorrido y seguía apeteciéndole pasear. Sólo había caminado unos cuantos metros  cuando comenzó a llover, al principio era una lluvia fina, “mojabobos”, pero luego empezó a caer con más intensidad. Llegó a casa de su amigo calada hasta los huesos, temblando de frío y sin aliento debido al paso acelerado que había tenido que llevar.

-“Nena, vienes empapada,  vas a coger una pulmonía…” - Exclamó Mario al verla llegar – “aunque así mojada, estas tremendamente sexy” – Ronroneo guiñándole un ojo y acercándose por detrás, mientras hundía la boca en su cuello y le arrancaba los botones de la camisa.

-“Qué te pasa hoy Mario?… no me digas que te aburrías en el trabajo,  has estado toda la mañana viendo porno, y ahora tengo yo que quitarte el calentón” –Le dijo con tono de burla mientras echaba las manos hacia atrás para tocarle el paquete por encima del pantalón – “Déjame darme una ducha para entrar en calor cielo, realmente voy a coger una pulmonía, asco de lluvia!” 

-“Shhh, nena, no digas nada, yo sé mejor que nadie lo que tú necesitas, déjame cuidarte” – continuó diciendo Mario sin hacer caso a sus burlas. Y depositando un beso lleno de ternura en su pelo siguió despojándola de toda la ropa empapada por la lluvia, mientras cubría con sus labios cada milímetro de piel mojada y fría.

Una vez desnuda la cogió en brazos y se dirigió al cuarto de baño, la metió en la bañera, abrió el grifo del agua caliente y se sentó en el borde. Poco a poco fue enjabonando suavemente su cuerpo, se detuvo unos minutos en sus pechos, recorriéndolos primero con sus dedos, y luego con la palma de la mano, le dio un pellizco intenso, casi doloroso, en los pezones erectos,  antes por el frío y ahora por la excitación.  Bajó por su abdomen, jugueteo con el vello de su pubis, masajeó su sexo y lentamente fue introduciendo el dedo índice en su interior, mientras con el pulgar acariciaba su clítoris, cada vez más duro y sensible.  Ella se dejaba hacer entre gemidos, aparte de las caricias de su amigo, aquella era una situación de lo más excitante, y él estaba tremendamente sexy: descalzo, con su vaquero desgastado, y el torso al descubierto. La miraba con ojos de deseo, sonreía pícaramente y seguía moviendo los dedos en su interior; el agua caliente le caía en la cara y sentía que iba a explotar…

-“Así es nena, córrete para mí” – Dijo Mario en voz queda. 

Y ella se dejó llevar hacia un orgasmo largo y placentero. 


-“Y ahora nena, vamos a follar” – Sentenció levantándose de repente mientras guiñaba un ojo y sacaba la lengua, haciendo que ella comenzará a reír sin parar.

-“No tienes arreglo” – Le contestó, mientras le salpicaba con el agua de la bañera.

-“Uhmmm nena, no te portes mal… que hoy tengo muchas ganas de jugar” 

-“Mario no me digas eso, parece mentira que no me conozcas” – y continuó riendo y salpicándole cada vez más.

Mario se acercó, la sacó en volandas de la bañera, la colgó de su hombro dándole un azote en el trasero y con un intento de voz seria dijo -“Tú lo has querido nena” – Ella siguió riendo mientras pataleaba cabeza abajo. Le encantaba el Mario juguetón, siempre la sorprendía con algo nuevo y todo apuntaba a que esta vez no iba a ser distinto.

Llegaron a la habitación, y pudo notar rápidamente el olor a mandarina, así como que la habitación sólo estaba iluminada por un par de velas encendidas sobre las mesitas de noche, supuso que tendrían relación, pero no podía asegurarlo, decididamente no estaba en la posición más adecuada para fijarse en los detalles.  Él la deposito suavemente sobre la cama. -“Túmbate boca abajo, Ali”- le dijo mientras sacaba un largo pañuelo de raso negro del cajón -“ahora, como has sido una niña mala te voy a tener que atar…”-Ella le miró con los ojos muy abiertos, abrió la boca para decir algo, pero él se lo impidió -“shhh, no digas nada, tú confías en mí, verdad?”- Ella asintió con la cabeza y de nuevo se dejo llevar.

Mario sujetó sus muñecas a los extremos de la cama con delicadeza y allí se vio a sí misma, tumbada boca abajo, desnuda, y para qué negarlo, muy excitada por la situación. Todavía no se había recuperado del orgasmo en la bañera y encontrarse en ese estado la hacía sentirse indefensa pero sabía que podía confiar en él más que en nadie en la vida, cerró los ojos y se abandonó.


De repente sintió un liquido caliente recorrerle la espalda, y todo se impregnó del olor dulzón a mandarina, era agradable sentir como bajaba desde la nuca por toda la columna vertebral. Entonces sintió como las manos de Mario comenzaban a acariciarla de una forma muy sensual, esas manos que le gustaban tanto, grandes, fuertes pero a la vez suaves, con dedos largos y bien formados que sabían muy bien donde, como y cuando debían tocar. 

De nuevo sintió el calor derramándose en su cuerpo, esta vez sobre los glúteos, cayendo lentamente hacia el interior de los muslos y las expertas manos de Mario, ahí estaban masajeándole el culo y las piernas firmemente. -“Que piel más suave tienes Ali, me encanta”- le susurró acercándose a su oído mientras las manos extendían el aceite un poco más allá y se adentraban en busca de su sexo. Ella sólo pudo ronronear.

Allí estaban, como minutos antes habían estado en la bañera, con sus hábiles dedos otra vez dentro de ella, otra vez arrancándole gemidos y conduciéndola hacia el orgasmo, pero esta vez quería más, necesitaba más, así que  levanto un poco las caderas para poder sentirlo más profundamente, para indicarle una señal… -“Shhh, con calma nena, todo llegará”-le dijo él retirando la mano al momento. -“Mario, quiero sentirte…”-replicó con un quejido ahogado. -“Lo harás cielo, lo harás”-y pudo ver sin mirarle esa sonrisa de seductor nato que ponía cuando sabía bien lo que hacía.

Pudo escuchar sus pasos alejarse por el pasillo, continuaba atada, su campo de visión estaba bastante limitado y se moría de la impaciencia por saber que pasaba, estaba tremendamente excitada y era frustrante no poder ni aliviarse con sus propias manos.

 -“Mario, vas a dejarme así mucho rato?”-gritó –“Necesito que vengas aquí y me la metas ahora mismo, o si no voy a tener que gritar y gritar hasta que suba tu vecino”-bromeó. 

Al instante, Mario se materializó apoyado en el umbral de la puerta, riendo, -“De verás serías capaz, nena?, No creo que lo que él pueda darte, te guste tanto como lo que te doy yo” -dijo acercándose  -“además, Ali, es muy mayor, no creo ni que se le levante”.

Ali giró la cabeza todo lo que pudo para conseguir verle pero Mario ya estaba detrás de ella, con las manos recorriendo de nuevo sus muslos, esta vez con ansía, con desesperación, encaminándose hacia su sexo húmedo y palpitante, -“Oh, nena, sigues toda mojada”-exclamó al introducirle los dedos índice y corazón -“ni yo mismo puedo esperar más”-gruñó mientras se desabrochaba el pantalón. 

La agarró por las caderas, atrayéndola hacia él y con furia la penetró. Ella soltó un grito debido a lo inesperado del momento mientras levantaba su culito respingón para sentirle más profundo. Con una de las embestidas él se quedo dentro, agarró su pelo en una coleta obligándola a echar la cabeza hacia atrás y comenzó a mover sus caderas lentamente, en círculos, mientras los dos gemían al unísono. -“No puedo más, Mario, desátame, por favor, necesito tocarte, necesito mirarte a los ojos”  - le suplicó entre gemidos. -“No quiero salir de aquí pero está bien, lo haré”-le contestó mientras salía despacio de su interior para desatarla.

Ya liberada se colgó de su cuello, buscando su boca con impaciencia, mordiéndole en los labios, arañándole la nuca, deseándole como nunca antes lo había deseado. Él la abrazó con fuerza, a la vez que se abría paso de nuevo entre sus piernas;  esta vez  se introdujo en ella lentamente,  sin prisa, Ali levantó las rodillas hasta apoyarlas en su pecho y así, en una maraña de cuerpos desnudos, juntos llegaron al clímax.



-“Woow Mario, no se que has estado enredado, pero debes seguir haciéndolo y contando conmigo para practicarlo”

–“Eso siempre, nena, ya lo sabes… o quizá… prefieras que llame al vecino del cuarto” 

Y desnudos, sudorosos y todavía jadeantes, estallaron en risas y carcajadas.










(Aportación al "Juego de Otoño"  de Paty C. Marín en su blog "Cuentos Íntimos")








13 de diciembre de 2012

Y yo en ti...


“Me colé en la penumbra de la noche, sabiendo que estarías ahí. Hacía rato que te había visto llegar, pero esperé con impaciencia el mejor momento. Y allí estabas, tumbado, medio dormido, entre sueños y pensamientos.


Me acerqué despacio dejando caer a cada paso una a una todas las prendas que cubrían mi cuerpo, hasta estar desnuda frente a ti.

Lentamente me introduje en tu cama, despacio para no despertarte, sin rozarte siquiera… A la luz de un rayo de luna pude admirar tu torso desnudo y bien moldeado, deseaba con todas mis fuerzas perderme en cada rincón de tu abdomen, pero debía controlarme, no era el momento. De repente, percibiste mi presencia y murmuraste algo que no entendí y antes de que abrieras los ojos… acerque mi boca a la tuya, recorrí el perfil de tus labios, con mi lengua, despacio,  y entonces como en un cuento despertaste, primero sobresaltado, luego sorprendido y finalmente sin articular palabra, me agarraste por la nuca y me besaste con pasión.

Bajaste las manos por mi espalda y al sentir mi piel desnuda un gruñido salió de tu garganta… "Oh, nena!"

Te dedique la más pícara de mis sonrisas y pegando mi pecho desnudo al tuyo te susurré… “he venido a darte calor”


No hizo falta que dijeras nada, la erección que amenazaba desde debajo de tu pantalón habló por ti, mis dedos recorrieron tu pecho, descendieron hasta tu ombligo y empezaron a juguetear con el borde de tu pijama, te mire de nuevo y relamiéndome te dije… “tengo una amenaza que cumplir” y comencé a mordisquearte el cuello, la oreja, el hombro, el pecho… no quería dejar un centímetro de ti sin probar.

Introduje mis manos por dentro de tu pantalón, agarré tu sexo con firmeza  y sin dejar de morderte y besarte te dije… “te quiero dentro de mí”, eso hizo que tu excitación fuera aún mayor si cabe;  me miraste fijamente y sin darme tiempo a reaccionar, te incorporaste tomándome por las caderas, y me pusiste sobre ti diciendo… “pues ahí me tendrás”…”


Desperté sobresaltada y sola, era de madrugada, todo estaba oscuro y en silencio, salvo por el proyector del reloj en la pared indicando que eran las 4 de la madrugada; por inercia mire la pantalla del móvil, un simbolito indicaba que tenía un nuevo mensaje, eras tú diciéndome...   “sigo pensando en ti”.







3 de diciembre de 2012

¿Qué es un beso?

Besarte a ti... 

Rozar tu boca levemente, acariciarla con un soplo de aliento, dibujarla , recorrerla, perfilarla, aprehenderla...  

Acercar poco a poco mis labios a los tuyos, sin prisa, despacio, presintiendo su humedad, y notando que una corriente eléctrica me recorre desde el cóccix hasta la nuca. 

Penetrar en su interior, juguetear con nuestras lenguas, amoldar tu cavidad a la mía, e iniciar los pasos preliminares de un ritual de seducción. 

Me envuelves dentro de ti... Te envuelvo dentro de mí... Sed insaciable, Hambre insatisfecho, impulsos de pasión, ternura, deseo... sensualidad y sexualidad al mismo tiempo.

Hacerte el amor con tan solo una caricia de mis labios, sentirte mío, sentirme tuya; comerte, morderte, devorarte y a la vez entregarme sumisa y obediente. 

Beber de mí... beber de ti; comer de mí... comer de ti; ser tu alimento, ser mi ambrosía... 

Eso es un beso amor, eso, es un beso...





Nota del Autor: Otro de los textos rescatados de "Crónicas de Mi Otro Yo" (mi anterior blog)... Ha pasado mucho tiempo y demasiadas experiencias; aún así, no he necesitado cambiar ni un punto, ni una coma. Me alegra comprobar que después de todo, sigo estando ahí; sigo teniendo a mi otro Yo.



24 de noviembre de 2012

Sumisa


Tu pecho pegado a mi espalda.
Tu aliento acariciando mi cuello.
Tus manos arrancando gemidos.
Y yo...
Tuya sin remedio.





25 de julio de 2012

Sábanas de Satén

   I (Regreso)




   Era una mañana de un día cualquiera, en un lugar cualquiera; en su agenda no había nada planeado hasta la una de la tarde, hora en la que tenia que almorzar con un cliente y volver a la rutina diaria. Casi sin pensarlo cubrió sus hombros desnudos con un chal y de una manera autómata salió a pasear, dejándose llevar por sus propios pasos, sin saber muy bien hacia donde la guiarían.

   De pronto se encontraba frente a la puerta de aquel maldito lugar, se había jurado mil y una vez que no regresaría, pero su propio subconsciente la había traicionado, y allí estaba, de pie, mientras su mano ascendida animosa dispuesta a presionar el timbre… Transcurrió un breve espacio de tiempo, su corazón latía al borde de la taquicardia, nadie contestaba; entonces, un atisbo de valentía asomó, entrecerró los ojos escudriñando en su memoria, hasta que recordó donde se escondía la “llave de emergencia”; giró la cabeza en ambas direcciones, “nadie a la vista” se dijo a sí misma, y estirándose todo lo que su cuerpo le permitía, alzó el brazo y deslizó sus dedos sobre el marco de la puerta; había una pequeña holgura donde… ¡premio! se escondía la llave. Lentamente la introdujo en la cerradura; las piernas le flaqueaban; abrió la puerta y accedió al interior del apartamento. Respiró hondo, embriagándose con el olor a esencias que había en el lugar, avanzó segura, lo conocía a la perfección y nada había cambiado; en su cabeza se agolparon cientos y cientos de recuerdos; recorrió el salón con la mirada, y sonrió al recordar la imagen de ellos dos, allí, tumbados sobre el sofá, riendo y riendo hasta llorar mientras se hacían cosquillas…

   Continuó evocando dulces y amargos recuerdos hasta llegar a la habitación. Instintivamente, se tumbó sobre la cama, la ropa aún caliente, estaba revuelta. Abrazó fuertemente la almohada impregnada con su aroma; mientras un cosquilleo le subía desde la boca del estomago, ¿Qué pensaría si llegaba y la encontraba sobre su cama, después de… cuanto… dos meses sin verse?, hizo el intento de incorporarse y salir corriendo, pero permaneció allí, inmóvil, sedada por el torbellino de emociones que surgían desde su interior.

   La cabeza le daba vueltas y más vueltas, su pecho ascendía y descendía cada vez más rápido, tenía mucho calor. Con gesto impaciente se deshizo de las prendas que la cubrían, hasta quedar completamente desnuda cubierta por sábanas de satén…


II. (Sentimientos Contrariados)




...Las sábanas acariciaban su piel, dibujando línea a línea el contorno de su figura. Imaginaba sus dedos y su boca trazando el mapa de su cuerpo, como tantas veces lo habían hecho; viajaban a la perfección por cada curva, exponiendo en un escaparate su debilidad: el roce de sus labios erizando su vello. Sabía muy bien como arrebatarle gemidos de pasión y hacerse dueño de todos sus sentidos; siempre conseguía elevarla al máximo exponente del placer.

   La temperatura seguía subiendo considerablemente, se encontraba en un estado cuasi febril; sus manos desgarraban todas las promesas de no caer, haciendo jirones con su firmeza. En ese instante era una marioneta de su propio deseo; susurraba su nombre, reclamaba su presencia, exigía tenerle allí saciando esa necesidad abrumadora que le estaba robando el oxigeno.

   Las caricias auto-proferidas eran cada vez más precisas, arqueaba su espalda, jadeaba bañada en sudor y ahogaba su necesidad de gritar en la almohada. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, sus músculos, tensos, se relajaron, ascendió al nirvana y de repente, cayó al averno; cuando por fin, fue consciente de la realidad. Se encontraba en su piso, en su cama, gozando sobre sus sábanas, sola, inspirada por un aroma y unos recuerdos que no conseguía borrar. En el pasado, a él le hubiera excitado sobremanera esa situación, llegar y encontrarla desnuda, con los ojos encendidos, mirándole libidinosos, poseída por la lujuria, esperando saltar sobre su presa para saciar ese apetito desordenado. Pero ahora…

... ahora demasiados errores les separaban, un cúmulo de obligaciones de las que no podían renegar, una realidad excesivamente palpable, reproches, lágrimas, exceso de noes versus escasos síes…

   Mientras se vestía, el peso de la culpabilidad la inundó cientos de veces acusándola por la locura que acababa de cometer; miró el reloj, y salió, apresurada, cerrando la puerta a su paso, sin volver la vista atrás, sin preocuparse siquiera por borrar las huellas que delataran su presencia, planeando ansiosa el momento de volver a estar envuelta por sabanas de satén…


III. (Bendita Locura)


 

   Habían transcurridos días, quizá semanas, desde esa primera incursión en territorio prohibido; y algo había cambiado: desde esa mañana, no había vuelto a ser la misma. El muro de hielo, que la hacía fría e inaccesible había dado paso a un volcán siempre en erupción. Su reflejo en el cristal era el único indicio de que seguía siendo ella; pero ahora sus ojos brillaban con una luz especial, su piel se erizaba simplemente con pensar en él; sus labios, se tornaban más jugosos esperando impacientes el reencuentro con otros labios y su sexo se humedecía imaginando historias que antes la ruborizaban.

    Se había propuesto infinidad de veces olvidar lo sucedido pero igualmente, otras mil y una más, se había propuesto volver a repetirlo…

    Esa mañana despertó agitada e invadida por una tremenda desazón; canceló todas las citas del día, y mientras se sumergía en un baño caliente de espuma, una única idea germinó en su cabeza. Miró el reloj, era demasiado pronto, “todavía no habrá salido” pensó. Él era un animal de costumbres y ella conocía sus movimientos. Sabía perfectamente a la hora que entraba, que salía, y que ese viernes como cada semana, regresaría tarde; podría ir a su casa...

    Sonrió. Era una locura, pero era el momento justo de cometer alguna.

    Caminaba con paso flemático pero firme, esta vez sabía bien hacia donde se dirigía y tan siquiera titubeo al entrar. No se detuvo en recuerdos del pasado; se encaminó hacia la habitación del fondo, dejando tras de sí un reguero de ropa de la cual se iba despojando lentamente. El pulso se le estaba acelerando demasiado, le faltaba el aire, sentía que el corazón iba a saltar de su pecho de un momento a otro, respiró profundamente: inhaló, exhaló, tenía que relajarse y poco a poco logró tranquilizar su ritmo cardíaco.

    Permaneció de pié durante unos segundos, observando su cuerpo desnudo en el espejo, cerró los ojos, sus caderas se balanceaban de un lado a otro en un ritmo sensual, de repente… sonó la música…

…“Cause I love you… Yes, I love you... Oh how I love you…”



    Sintió la proximidad de una presencia no tan extraña, unos brazos rodeando su cintura y el roce de una piel transformada en sábanas de satén…


IV. (Sólo una vez más...)




... No tuvo la necesidad de abrir los ojos y comprobar quien era el dueño de aquellas manos que acariciaban su cuerpo, decidió no hacer preguntas y dejarse consumir por el fuego que la quemaba por dentro y por fuera.

   Sus sentidos a flor de piel reaccionaban alterando su consciencia, deseaba morir en sus brazos si así, de esa manera, se aseguraba la permanencia perpetua en ellos, no le importaba nada ni nadie; sólo ese momento, solos los dos, en medio de un océano de tempestades, queriendo levantar el vuelo con unas alas que ella siempre se empeñaba en cortar.

   La música seguía sonando, dos figuras perfectamente acopladas danzaban etéreas, unidas en comunión. Se miraron a los ojos, intensamente, y sin necesidad de palabras, ella lo entendió todo: él siempre supo que había estado allí, es más, esperaba su regreso cada día, impaciente, deseando que la razón perdiera la batalla de una guerra que tenía ganada. 

   Las caricias flotaban marcando sus huellas en cada milímetro de piel; los besos, suavemente intensos, acrecentaban la necesidad de poseerse, de perderse uno en el otro; pasión deliciosamente salvaje, marcada por la realidad de saberse única. No habría más ocasiones, no habría más encuentros, era la realidad de un sueño ya pasado, revivido y alentado por los fantasmas del recuerdo negándose a olvidar, obligándoles a amarse intensamente, sin mesura, entregando todo su ser, ofreciendo el alma, uniendo en un sólo cuerpo dos amantes y dos amados, culpables e inocentes, tan cercanos y tan lejanos a la vez.

   El tiempo iba pasando veloz, trayendo consigo el momento de la despedida. No hubo lágrimas, no se oyeron reproches, sobraban las explicaciones. Conocían las reglas del juego; eran cómplices de un mismo error. Sólo el brillo de una última mirada, el encuentro de unos ojos anhelantes, pidiendo una absurda oportunidad al destino, el cual, se carcajeaba ante ellos, disipándola en las cuatro paredes de aquella habitación. Sólo los restos imborrables de un amor imposible, ahogado entre sábanas de satén. 


(FIN)



(Nota del Autor: Los que me conocéis desde hace años también reconoceréis este relato que hoy he querido rescatar y que me trae tantos recuerdos, espero que sigáis disfrutando con él; los que lo leéis por primera vez espero que os guste y os transmita mil y una sensaciones.)








14 de junio de 2012

ADAGIO EN EL RECIBIDOR


Como cada jornada, sobre las nueve, Ámber regresaba a casa. Utilizaba la línea de metro número 3, cuya duración era de veinticinco minutos y que siempre pasaba por la estación a las nueve y diecisiete. Eso le daba tiempo a comprarse algo de comer en la tienda de la esquina, normalmente un croissant, que mordisqueaba con calma mientras paseaba hacia el andén. Aquella noche llevaba un libro bajo el brazo, una nueva lectura que empezaría en cuanto se diese una ducha, se pusiera el pijama y se metiera en la cama. Pensando en si estaría demasiado cansada para leer diez páginas o un capítulo entero, subió al metro, que siempre estaba lleno a esas horas, y buscó un lugar dónde sentarse; casi nunca había un asiento libre, pero no perdía nada por comprobarlo.

De pronto, le vio entre la gente. Se sobresaltó cuando sus miradas se encontraron y bajó la vista al suelo. Él estaba allí, como cada noche, en el vagón de metro de las nueve y diecisiete de la línea número 3... 

En dos meses tres semanas y seis días no había fallado ni una sola vez, siempre estaba en el mismo lugar, observándola descaradamente, hablándola con los ojos, desnudándola con la mirada,  prometiéndole que al día siguiente, también estaría allí, al otro lado del vagón, esperando...

A veces ella lo miraba fijamente, como hacia él, pero  en cuanto sus miradas se encontraban bajaba la vista temerosa de que un extraño se diera cuenta de sus fantasías. Era consciente de la tensión sexual que existía entre los dos, y de que si en ese vagón abarrotado de gente, estuvieran solos, el deseo hubiera ganado la batalla a la razón. Y no es que ella se considerara una chica de anuncio de lencería, realmente, ni de lencería ni de cualquier otro producto, pero conocía sus armas e incluso, a veces, sabía cómo utilizarlas y estaba claro que ese hombre ejercía un poder de atracción irresistible sobre ella. Sólo con la mirada conseguía transportarla a escenas cargadas de erotismo y lujuria que la hacían ruborizar con sólo imaginarlas. No solía  pasarle eso con todos los hombres que la atraían, incluso ni con todas las parejas o amantes que había tenido, sólo unos pocos, privilegiados, como solía llamarles entre risas cuando hablaba con sus amigas, conseguían estimular su mayor zona erógena, la imaginación; y desatar toda la pasión guardada en su interior.

Tras inspeccionar el vagón con la mirada, pudo comprobar que quedaba un asiento libre, justo al lado donde su hombre misterioso se encontraba de pie.  Él la seguía mirando  fijamente, con esa sonrisa pícara y cargada de malicia. Comenzó a caminar hacia el asiento vacío y al llegar allí,  sin saber cómo, le preguntó descaradamente:
-¿Vas a sentarte? ¿O lo reservas para alguien?.-
A lo que él, sin vacilar ni un solo instante, respondió: -sí, para ti…- y bajando el tono de voz, hasta casi convertirlo en un susurro prosiguió -Es la única manera de conseguir que te acerques a mí, Ámber.-

Un escalofrío la recorrió de arriba a abajo, recordaba su nombre, al igual que ella recordaba la primera vez que le vio: mientras se sentaba evocó ese momento como si lo estuviera viviendo de nuevo ..” iba con su compañera de trabajo, Gina, y las dos se fijaron rápidamente en el pasajero increíblemente seductor que se encontraba al otro lado del vagón. Cruzaron varias miradas, e incluso ella, con el atrevimiento de ir acompañada, entre risas y embriagada por los ánimos de su amiga, llego a coquetear con él en la distancia de una manera un tanto descarada… “Ámber… Ámber despierta!!!” Tuvo que gritar Gina  cuando llegaron a la parada, ya que era incapaz de apartar la mirada de esos ojos que la llamaban y la atraían como el polo opuesto de un imán…”

Y  ahora, casi tres meses después, ahí lo tenía, tan cerca que podía impregnarse con su aroma e incluso rozar su pierna con la rodilla al compás del traqueteo del tren. Él la observaba, mientras ella intentaba disimular su nerviosismo jugueteando con el libro que estaba deseando comenzar “El Jardín Perfumado”.

-Tin-Ton-Tin - Próxima Parada: Sol.-

La voz por megafonía que anunciaba su parada la sobresalto, tanto que al levantarse no midió bien la distancia, tropezó con sus propios pies y fueron unas manos grandes, fuertes y a la vez suaves las que impidieron que cayera al suelo haciendo el mayor ridículo de su vida; aún así no dejaba de pensar “Tierra Trágame”.

Cre…Cre… Creo que esta es mi parada, si me devuelves mi brazo podré llegar a casa.- acertó a decir, con una sonrisa que mal disimulaba la vergüenza por la que estaba pasando.
-Sí, pero te acompañaré, no quiero que vuelvas a tropezar… además te he salvado la vida, así que al menos deberías invitarme a un café.- Le respondió con su sonrisa más seductora.

-Está bien… Me parece justo, pero no es necesario que me lleves de la mano, de verdad, te avisaré cuando tenga intención de caer de nuevo….- Agregó devolviéndole la sonrisa.
Caminaron en silencio hacia la salida del metro. Pero no era un silencio incomodo, más bien era el preparativo perfecto para lo que ambos presentían que iba a suceder.
-Jon… me llamo Jon.- dijo él de repente, -creo que es justo que al menos sepas eso sobre mí… y…. ese libro que llevas bajo el brazo- prosiguió agarrándola por la cintura, atrayéndola hacia sí mismo- es una joya de la literatura erótica, quisiera poder estar cerca de ti cuando lo disfrutes.-
-Mmmmm, pensaba comenzarlo esta noche, después de darme una ducha y ponerme el pijama, así que no creo que sea posible.- Contestó haciéndose la difícil, aunque su cuerpo se acercaba más a él
-¿Pijama?, ese libro no es para leerlo en pijama querida…- Y suavemente rozo sus boca con la yema de sus dedos, apartó un mechón rebelde de pelo, y la beso lenta pero profundamente.

Al apartar sus labios, la miró a los ojos, esperando adivinar su reacción, por un momento Ámber no sabía que hacer, pero al instante su cuerpo reaccionó, y ahora fue ella la que enredando los dedos en su pelo acercó su boca a la suya, y sin llegar a besarle susurró –Y según tú, ¿cómo debería hacerlo?-
-Invítame a tu casa y te lo mostraré… recuerda… me debes un café.- Respondió mientras atrapaba los labios de Ámber entre los suyos.

El camino hasta su casa fue ameno, hablando sobre trivialidades, riendo y dedicándose miradas cómplices a cada paso. Cuando llegaron a su portal, ella abrió la puerta e interponiéndose en su camino comenzó a decir: –No pienses que….- pero antes de que pudiera continuar, el puso un dedo sobre sus labios y acercándose le susurró –Shhh, no pienso… simplemente me dejo llevar… y tú, te vas a dejar llevar?- Ella no contestó, únicamente tomo su mano y le guió.

Subieron las escaleras hasta un primer piso de un edificio antiguo, al entrar en la casa colgó el abrigo en el perchero estratégicamente colocado a la entrada, depositó las llaves sobre el mueble del recibidor, encendió una vela con aromas frutales y se descalzó, mientras se soltaba el pelo masajeando la cabeza con los dedos. Él la observaba en silencio. Era como un ritual. De repente se giró, como si se acabara de dar cuenta de que no estaba sola. Lentamente, con movimientos cuasi felinos, se acerco a él, le quitó el abrigó y la americana, colgándolo todo cuidadosamente. Aflojó el nudo de su corbata mirándole con ojos lascivos mientras mordisqueaba sus propios labios en un acto reflejo; pausadamente comenzó a desabrochar uno por uno los botones de la camisa que tan bien le quedaba. Jugueteó con sus dedos en el borde del pantalón, desabrochando el cinturón, mientras lamía, olía y mordisqueaba  cada milímetro de su torso. Cada roce de Ámber agitaba un grado más la respiración de Jon, y cada latido acelerado de él, acrecentaba la excitación de ella.  No podían existir sutilezas en ese momento, no, existiendo tanta tensión sexual acumulada entre ellos. Sin previo aviso, él tomó las riendas, la puso contra la pared, frente a él y literalmente arrancó los botones de su blusa hundiendo la cabeza entre sus pechos. Aspiró su aroma y no dejó ni un milímetro de piel entre cuello y ombligo sin recorrer, mientras sus manos, traviesas, se colaban por debajo de la falda, apretando muslos y nalgas, acercándose a su sexo cada vez más húmedo. Sobraba ropa pero no sobraban ganas; entre los dos se deshicieron de la tela que se interponía entre sus cuerpos desnudos y ávidos de placer continuaron devorándose mutuamente.

El siguió descendiendo, deseoso de saborear su humedad, mientras ella con los dedos enredados en su pelo disfrutaba del momento. Sus dedos y su lengua parecían conocer el camino para hacerla disfrutar, vaya si sabían… hasta que el apetito de Ámber fue más allá, mirándolo pícaramente separó la cabeza de entre sus piernas y fue agachándose hasta que lo dejo tumbado por completo en el suelo del recibidor. Mordisqueo sus pezones, araño su costado, jugueteo con los dedos entre sus ingles y poco a poco deslizó su lengua hasta un miembro que la esperaba firme y erecto. Lo saboreó despacio, recreándose en cada milímetro de piel, jugueteando con él, con lengua, boca y manos. A veces aumentaba el ritmo y lo lamía con voracidad para nuevamente regresar a un ritmo lento que le estaba volviendo completamente loco de placer.

De repente, levantó la mirada, y desafiándole a continuar con el juego, fue retrocediendo poco a poco, hasta quedar frente a él, sentada, con las piernas abiertas, mostrándole toda su desnudez, ronroneando y mordiéndose el labio inferior,  incitándole a abalanzarse sobre ella como si fuera una inocente presa. Él sonrió, gateando hacia ella, - ¿Así qué estas dispuesta a que te devore?- Le susurró. Y sin más preámbulos comenzó a mordisquearla desde los dedos de los pies hasta la punta de la nariz, sin dejar ni un solo recoveco de su cuerpo sin probar. En ese instante se detuvo, clavó sus ojos en los de ella y fue penetrándola lentamente, amoldando su sexo al de ella; ambos dejaron escapar un gemido y sus caderas comenzaron un baile acompasado, un perfecto adagio, a veces lento, meciéndose y deleitándose con cada movimiento y otras como un mar embravecido como queriendo fundir sus cuerpos en uno solo. 

Y así, tumbados sobre el suelo del recibidor les sorprendió un nuevo día, con el pelo enmarañado, ropa dispersa por los rincones, botones arrancados y una sensación nueva para Ámber, la de haber disfrutado realmente de lo que quería, sin prejuicios y dejándose llevar, sin importarle el mañana, ni el qué dirán; pero… mientras disfrutaba de ese estado de ensimismamiento una lucecita en su cabeza la devolvió de golpe a la realidad, ¡llegaba tarde a trabajar!. Atropelladamente corrió hacia la ducha sin casi darse cuenta de que él seguía allí, pero cuando salió envuelta en una toalla y maldiciendo a quién sabe qué por lo tarde que era, la evidencia tangible de que aquella noche no había sido un sueño, estaba allí, frente a a ella, de nuevo con su perfecto nudo de corbata y esa sonrisa cautivadora en los labios – Me voy, o ninguno de los dos iremos a trabajar- dijo sonriendo pícaramente. -Línea 3, nueve y diecisiete, no lo olvides, te esperaré-  Y depositando un beso cálido sobre sus labios aún húmedos por las gotas que caían de su pelo mojado se alejó, mientras ella solo podía pensar en las nueve y diecisiete minutos de muchos días más.

FIN

                                                  


Aportación al "Juego de Primavera" de Paty C. Marin en su blog "Cuentos Íntimos".




31 de mayo de 2012

Próximamente...


Estoy participando en el "Juego de Primavera" de Paty C. Marin y sus Cuentos Íntimos, en breve tendré mi aportación lista y la subiré para que podáis ¿disfrutar? de ella.

Besos ; )

Alter

PD.: Perdonad la ausencia, poco a poco volveré, prometido!

20 de marzo de 2012

Delirio

"Lentamente se deslizó entre las sábanas frías, cerró los ojos relajando todos sus músculos, dejando flotar su cuerpo junto a su espíritu.

    Después de un eterno segundo, percibió su presencia, unos dedos ascendiendo lentamente por sus muslos, su abdomen, su pecho... dibujando cada pliegue de su piel. El leve roce de su aliento, alertó todos sus sentidos, deseaba quemarse en la hoguera de esa pasión desmedida, morir entre sus brazos para luego resurgir, cuán Ave Fénix, de entre sus cenizas, volviendo a sentir de nuevo todo su fuego.


    Se aferraron fuertemente en un abrazo, prisioneros del deseo, condenados a cadena perpetua sin posibilidad de remisión; se adoraban mutuamente, venerando cada poro, cada milímetro del contrario; las caricias iban "in crechendo", el éxtasis vapuleaba sus sentidos y entre susurros ahogados pedían más, más...


    En el aire se respiraba un olor primitivo y carnal que entremezclado con el sabor del sexo en su estado mas natural, les impulsaba a buscarse con furia mal contenida, ya no acariaban, besaban o lamían sutilmente... ahora exigían dominar el territorio conquistado, era una lucha encarnecida entre dos amantes, entregando todo y pidiendo mucho más, perdiendo la moderación y la calma y abandonándose a sus instintos mas animales....Yaciendo uno junto al otro, unidos por la misma oleada de sensaciones disfrutaban de tan ansiado instante....

    Las sábanas seguían frías, revueltas y arrugadas, enmarañadas a una figura sudorosa y jadeante; en un atisbo de cordura, abrió los ojos buscando desafiante entre las sombras a quien le había brindado tal cúmulo de placer... pero era un único cuerpo solitario, el que permanecía erguido, sonriendo febrilmente, percibiendo una presencia que nunca estuvo allí."

6 de marzo de 2012

Shhh!!!

Cierra los ojos….
Shhhh!!!! No digas nada…
Deja que me acerque a ti,
Despacio
Muy despacio.
¿Sientes mi Aliento?
Deslizo mis dedos por tus hombros desnudos
Mi lengua desciende por la espina dorsal.
Siento como te estremeces,
Como se eriza toda tu piel
Quiero provocarte,
Tanto como tu sola presencia me provoca a mí.

Me alejo….

Cierra los ojos….
Shhhh!!!! No los abras todavía…
Nota mi calor,
Este fuego que me consume,
Que arde por ti.
Paseo por tus labios,
Por tus mejillas,
Por la punta de tu nariz,
Beso cada parpado de tus ojos cerrados,
Quiero que me desees,
Tanto como yo te deseo a ti.

Siénteme…

Cierra los ojos….
Shhhh!!!! Déjate llevar….
Mis manos acarician tu torso,
Avanzan hacia el ombligo,
Tatuando cada huella henchida de pasión,
Mis labios andan el mismo camino
Saboreando tu apetitoso cuello
Bajando por tu trémulo pecho.
Te agitas,
Nervioso, Excitado…
Déjame seducirte, Pervertirte...

Shhh!!!! El Juego acaba de empezar.



26 de febrero de 2012

PERO SI TÚ NO ESTAS...





 


...MI VIDA YA NO TIENE DIMENSIÓN 



(Imagen original sacada de Google, retocada por Alter. 
Canción "Pero si tú no estas - Nena Daconte (BSO La Fuga)")



22 de febrero de 2012

Plantemos un árbol!!!

Dicen que en esta vida no hay que morirse sin antes plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Digamos que formar parte de la blogosfera siendo propietario de un blog, (y escribiendo en él) para muchos es una forma de cumplir con una de las premisas (incluso con alguna más dependiendo de la persona); pues ahora ya sólo os quedan dos, y yo, (que buena que estoy soy) os voy a ayudar a una de ellas... Y no, no me voy a ofrecer como vientre de alquiler para nadie... Aquí os dejo una forma fácil de plantar un árbol (copiada de Arkaitz, todo hay que decirlo), así que no me seáis vaguetes y vamos a inundar blogger de árboles grandes y frondosos bajo los que escribir, leernos y no vamos a negarlo... echarnos una siestecita en las cálidas tardes de verano. Porque además de estas opciones y alguna más que seguro se os ocurre, haremos algo saludable por Nuestro Planeta, por los demás y porque no, por nosotros mismos.




Con este post y 2 pasos igual de sencillos yo ya he plantado el mío, 1 BLOG = 1 ÁRBOL, ahora es vuestro turno...




8 de febrero de 2012

Alter Original


He cambiado mi avatar, la otra imagen me trae muy buenos recuerdos y me ha acompañado durante una etapa importante, por eso la elegí, pero al ser una imagen sacada de "san google" te arriesgas a que ocurra lo que tiene que ocurrir, hay gente con tan mal buen gusto como el tuyo (jeje) y acabas "encontrándote" en otros blogs. Estoy segura que con ésta no me ocurrirá, es Alter en estado puro, original y genuina.

2 de febrero de 2012

And the winner is...

Me encanta que visitéis mi mundo, que os guste, y que dejéis la huella de vuestro paso por aquí. Me ilusiono con cada una de ellas, pero, ha habido una que me ha emocionado y sorprendido especialmente; con tu permiso Arkaitz la pondré aquí,

"Hola Alter, de nuevo estoy aquí. Esta vez para decirte que te pases por mi Blog, en él te esta esperando un regalo. Besos!" 

Y yo que soy una chica muy curiosa pues me fui a El Rincón de Arkaitz a buscar mi regalo...









Han pasado pocos días desde mi regreso, realmente en esta nueva etapa, sólo tengo publicados 2 post y poco a poco voy conociendo nuevos e interesantes "compañeros"... y ya me han concedido un premio!!!




Gracias, gracias, quiero dedicárselo a... (jeje, es bromaaaa!!!) Sigo, que yo si no, me lío y me lío y no acabo...

En esto de los premios, como en casi todo, existen unos requisitos, en el caso de éste es que, para conocer mejor a la persona que recoge el premio, hay que contestar a una serie de preguntas y nombrar 15 blogs amigos, así de esta manera continuar con la cadena.

A continuación os dejo mis respuestas a las preguntas (intentare no enrollarme, jeje): 

Serie a la que te has enganchado últimamente:... Sherlock y La Fuga (a las dos a la vez, jeje)
Una ciudad:... Mi tierra, pequeñita y acogedora
Un capricho cumplido:... el Paellerito (aunque algunos digan que el mío sólo hace arroz amarillo, :P) (leáse como Paellero: teléfono móvil con tantas utilidades, que hasta seguro que hace paellas) 
Un lugar para enamorarse:... Cualquier lugar, si la persona es la adecuada 
Un objeto del deseo:... Tiempo y dinero para disfrutar de la vida
Una isla:.. Tenerife (porque es la que conozco y repito con gusto, pero vamos que si alguno me invitáis a las Seychelles o al Caribe no digo que no, ehh, aunque con Menorca y/o Funchal también me conformaría) 
Un diseñador:.. Coco Channel, (por lo que representa, porque yo de alta costura na de na...) 
Un sabor:.. Caramelo ( ♪ sabor a caramelo, te adoro, te anhelo - uyy ya empiezo a desvariar)
Una fruta:.. Fresa
Una cadena de TV:... Depende del día y de la programación 
Un complemento:.. Gafas de Sol 
Lo mejor de TV:.. El botón de Off 
Un plan de domingo de otoño:.. Petit-Comité con amigos y/o pareja en casa y tarde de relax, que al día siguiente hay que madrugar 
Postre favorito:.. Natillas (eso si, caseras!!!) o la leche frita de mi abuela
La última canción que se te instaló en la cabeza:.. Cada día se me instala una, jajaja, últimamente me paso el día tatareando "se me ponen si me besas... Rojitas las Orejas..."


Una actriz:.. Julia Roberts
Un actor:.. Tom Cruise
Una revista:.. No leo revistas, aunque sigo alguna por twitter (Quo, Muy Interesante, El Jueves...)
Un sueño:.. Si lo digo no se cumple...
Ultimo vicio:.. El helado de dulce de leche con caramelo (aunque lo estoy dejando... que luego va donde va...) 
Lo que me molesta:.. El volumen alto en la tv, el desorden... Y a otro nivel: la hipocresía, la intolerancia, la falsedad y que me digan que tengo que hacer, decir y/o pensar 
Blanco o negro:.. Negro 
Tu mayor fobia:.. Era conducir, pero ya la supere!!! 
Tu color favorito:..Púrpura
Tu animal:.. tengo debilidad por los felinos 
Día de la semana:.. Sábado y si estoy de vacaciones cualquiera es bueno 
Perfume que estás usando:.. colonia y única y exclusivamente uso dos, Monogotas Melón (de Mercadona) o Pomme d'Api (de Yves Rocher) (por si alguien tiene curiosidad por comprobar como huelen) 
Tienes las uñas pintadas:.. No, hace tiempo que no me las pinto
Última vez que usaste sombras:.. ufff... ni me acuerdo... no me suelo maquillar 
Mi pasión:.. Leer, escribir, la música, cocinar y por supuesto mis bichitos 
Mi prenda favorita del otoño:.. del otoño, del invierno y casi casi hasta de la primavera.. un Palestino blanco y negro, siempre lo llevo!!! 
5 Hábitos extraños:.. uhmmm... yo no los considero tan extraños jajaja... pero bueno... leer la ultima frase cuando empiezo un libro; no desayunar nada más levantarme, alargar el té del desayuno hasta casi la hora de comer, echar limón al café con hielo (y dos azucarillos...), al aparcar dejar siempre las ruedas rectas... y ya!!! que al final descubriréis lo bicho raro que soy, jajaja 

Y ahora a repartir regalitos, jeje, mis 15 elegidos son:


Espero no haberos aburrido mucho y que os haya servido para conocerme un poquito más.

Besos para todos ;)

15 de enero de 2012

Renaciendo...


A veces regresamos, como el hijo pródigo, como las golondrinas de Bécquer, como el turrón en Navidad…

Y Alter, este Alter al que desterré, no podía permanecer más en el exilio; Alter regresa para salvar a Ego, para desempolvar todas esas ideas almacenadas en un rincón, terminar esos relatos que quedaron pendientes y darle forma a todos esos "desvaríos" que se agolpan y pelean por ver la luz.

Aquí estoy de nuevo, dejándome llevar por Darilea y Meigo, dos personas con las que compartir tantas y tantas letras destilando sentimientos, dos personas que me animan a volver a contar historias, dos personas que creen en mí y en esta locura...

Por lo que, Señoras y Señores, aquí renace de nuevo, cuan Ave Fénix, Alter Ego.

Siempre Alter.

Bienvenidos a Mi Mundo, pasad, tomad asiento, y disfrutad… sobretodo disfrutad.

(Alter - Anochece)     

(He rescatado de la anterior etapa, estas letras que escuchais, y es que en la vida por mucho que lo intentemos no podemos poner puntos y aparte; disfrutemos de lo bueno y aprendamos de lo no tan bueno, porque incluso ahí vislumbraremos un rayito de sol...)


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