"Lentamente se deslizó entre las sábanas frías, cerró
los ojos relajando todos sus músculos, dejando flotar su cuerpo junto a su
espíritu.
Después de un eterno segundo, percibió su presencia, unos
dedos ascendiendo lentamente por sus muslos, su abdomen, su pecho... dibujando
cada pliegue de su piel. El leve roce de su aliento, alertó todos sus sentidos,
deseaba quemarse en la hoguera de esa pasión desmedida, morir entre sus brazos
para luego resurgir, cuán Ave Fénix, de entre sus cenizas, volviendo a sentir
de nuevo todo su fuego.
Se aferraron fuertemente en un abrazo, prisioneros del
deseo, condenados a cadena perpetua sin posibilidad de remisión; se adoraban
mutuamente, venerando cada poro, cada milímetro del contrario; las caricias
iban "in crechendo", el éxtasis vapuleaba sus sentidos y entre
susurros ahogados pedían más, más...
En el aire se respiraba un olor primitivo y carnal que
entremezclado con el sabor del sexo en su estado mas natural, les impulsaba a
buscarse con furia mal contenida, ya no acariaban, besaban o lamían
sutilmente... ahora exigían dominar el territorio conquistado, era una lucha
encarnecida entre dos amantes, entregando todo y pidiendo mucho más, perdiendo
la moderación y la calma y abandonándose a sus instintos mas
animales....Yaciendo uno junto al otro, unidos por la misma oleada de
sensaciones disfrutaban de tan ansiado instante....
Las sábanas seguían frías, revueltas y arrugadas,
enmarañadas a una figura sudorosa y jadeante; en un atisbo de cordura, abrió
los ojos buscando desafiante entre las sombras a quien le había brindado tal
cúmulo de placer... pero era un único cuerpo solitario, el que permanecía
erguido, sonriendo febrilmente, percibiendo una presencia que nunca estuvo
allí."

